Síntomas físicos de la ansiedad: cuando el malestar se siente en el cuerpo
Taquicardia, mareos, tensión, molestias digestivas… La ansiedad no solo está en la cabeza: se vive en el cuerpo. Entiende por qué ocurre y qué hacer para calmarla.

Terminar una relación es una de las experiencias más dolorosas que existen. No es debilidad ni exageración: perder a alguien con quien compartías la vida activa en el cerebro algo muy parecido a un duelo. Por eso duele tanto, y por eso conviene tratarse con paciencia y cuidado.
En Metta Psicólogos acompañamos a muchas personas en este proceso. Aquí te ayudamos a entenderlo y a atravesarlo mejor.
Cuando queremos a alguien, esa persona se convierte en parte de nuestra rutina, nuestros planes y nuestra identidad. Al romper, no solo perdemos a la persona: perdemos el proyecto de futuro, la sensación de seguridad y una parte de cómo nos veíamos a nosotros mismos. El cerebro reacciona casi como ante una adicción cuando falta lo que le daba bienestar. De ahí ese vacío tan físico.
Superar una ruptura se parece a un duelo, y suele pasar por momentos de:
No van en orden ni de una vez: se avanza y se retrocede. Y eso también es normal.
Estar mal después de una ruptura no significa que no lo estés haciendo bien. Significa que esa relación te importaba. El dolor es la medida de lo que quisiste.
Si la ruptura te deja una sensación de no poder vivir sin el otro, si vuelves una y otra vez a pesar del daño, o si tu autoestima depende de esa relación, puede haber un patrón de dependencia emocional que conviene trabajar para no repetirlo.
Si pasan los meses y el dolor no afloja, si aparece una tristeza profunda, ansiedad, insomnio o no consigues retomar tu vida, la terapia puede ayudarte a elaborar la pérdida, entender qué ha pasado y salir de esta más fuerte y más tú.
No se trata de olvidar, sino de sanar y seguir.
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Taquicardia, mareos, tensión, molestias digestivas… La ansiedad no solo está en la cabeza: se vive en el cuerpo. Entiende por qué ocurre y qué hacer para calmarla.
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Los miedos forman parte del desarrollo, pero a veces la ansiedad se apodera del día a día del niño. Aprende a distinguir lo normal de lo que necesita ayuda y cómo acompañar.
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